Categorias
Noticias

La Universidad de O’Higgins llevó hasta La Estrella el taller “Huertos melíferos y bebederos apícolas”, orientado a fortalecer esta actividad productiva del secano costero frente a los efectos del cambio climático. La jornada convocó a 15 apicultores y apicultoras de la región y fue coordinada por la académica del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3), Andrea Müller, en el marco del cierre del proyecto URO 2495, “Contribución para la equidad y desarrollo local en el secano costero de la Región de O’Higgins a través de la transferencia tecnológica, educación continua y extensión universitaria”.

La Dra. Müller, quien también es directora del Proyecto APIUOH, explicó que la capacitación contempló la presentación de un manual para implementar huertos melíferos, orientaciones para construir bebederos apícolas, una visita a un huerto demostrativo y la entrega de plantas nativas a las personas participantes. Además, señaló que la actividad buscó aportar conocimientos y soluciones prácticas frente a la escasez de agua y la disminución de los recursos florales, condiciones que afectan la disponibilidad de alimento para las abejas y el manejo de los apiarios.

“Este taller forma parte de las iniciativas de capacitación que ha desarrollado el Proyecto APIUOH en Cardenal Caro en el año 2026, y en esta ocasión trabajamos en conjunto con el Proyecto URO 2495 para brindarles a los apicultores y apicultoras de esta provincia herramientas que les permitan generar sus propios huertos melíferos para ayudar a la alimentación de sus abejas, dentro de un entorno de cambio climático. Asimismo, se mostraron diferentes técnicas para la implementación de sistemas de riego para estos huertos tratando de mantener un bajo consumo hídrico”, señaló la Dra. Müller.

De la teoría a la práctica

En el componente teórico, el ingeniero agrónomo de APIUOH y facilitador del taller, Gonzalo Rebolledo, presentó y entregó el “Manual para la implementación de huertos melíferos”, elaborado en el marco del proyecto URO 2495 orientado a fortalecer las capacidades del sector apícola. Posteriormente, desarrolló una actividad práctica en un huerto melífero de la localidad, donde explicó distintas “estrategias de manejo según los periodos de floración e identificamos especies nativas y exóticas que sirven para entregar alimento a las abejas, especies como lavanda, romero, eucalipto azul, colliguay, corontillo, romerillo”, entre otras. En la práctica destacó la importancia de estas especies para “aportar recursos como polen y néctar, además de que pueden contribuir a la producción de miel, así como al fomento y la conservación de las más de 480 especies de abejas nativas que existen en Chile”.

Por su parte, la bióloga, apicultora y también facilitadora del taller Pamela Rodríguez, presentó alternativas para construir bebederos apícolas con materiales sencillos, a los que se les pueden incorporar superficies de madera, piedras o corchos que faciliten el acceso de las abejas al agua, sin quedar sumergidas. “Las abejas necesitan agua, no solo para sobrevivir, sino también para generar sus larvas, especialmente en verano, cuando hay golpes de calor. De tal manera, es importante que los apicultores cuenten con estos tipos de bebederos que les permitan contener agua por varios días, con los cuales, además de conservar las abejas, mantienen en buen estado sus huertos y aumentan el margen de productividad en cualquier época del año”, agregó la asesora.

Resultados satisfactorios

La experiencia también cobró valor en quienes participaron del taller. Para la apicultora Solangue Lagos -quien colaboró con su terreno para la implementación del huerto para la parte demostrativa-, la jornada representó una oportunidad para fortalecer sus conocimientos, revisar hábitos y prácticas de manejo apícola, muchas veces equivocadas. “Siento que estos talleres nos han servido un montón para aprender realmente sobre procesos reales de la apicultura, sobre todo porque nos muestran en qué hemos fallado en todos los años de experiencia y cómo debemos actuar efectivamente en materia de hidratación, sistema de riego y producción de alimentos para nuestras abejas y dentro de un huerto frondoso, especialmente para quienes vivimos en el secano costero. De verdad, me siento agradecida por esta experiencia de formación ofrecida por la Universidad de O’Higgins”, concluyó la apicultora satisfecha por el trabajo colaborativo realizado en su huerto.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *